miércoles, 6 de junio de 2007
sábado, 2 de junio de 2007
La problemática
Me preocupa mucho
la problemática de la mujer
fálica heterosexual
en el occidente posmoderno.
Que tiene menos cosméticos
que su vecino metrosexual.
Que en la cocina tiene menos
electrodomésticos
que herramientas en el desván.
Que conoce más de informática
que de terapia floral.
Esta es una persona
difícil de acorralar,
difícil de domesticar
y difícil de ayudar.
Yo conozco a una de esas
y no sé dónde va a ir a parar.
martes, 29 de mayo de 2007
Acerca de la calendarización de los estados de ánimo
En mayo no soy yo.
En mayo me desplazo.
Otra me reemplaza.
Ésa no es ésta,
no se me parece,
no me hace bien.
Pero yo
enseguida vuelvo.
Estoy llegando
al invierno con sol.
domingo, 20 de mayo de 2007
jueves, 17 de mayo de 2007
otra fiera vecina
Primero en llegar,
último en salir,
el único tuneado
es el auto del playero.
Acelera frustrado,
quieto en el asfalto,
quieto en la cuadrícula que ordena
a los demás autos
pitucos, silenciosos, útiles.
Acelera con fuerza y grita.
Escupe contra la pared
el escape frustrado
del taunus, torino o toyota,
que no va a ninguna parte
en todo el día.
Sólo pega un alarido
cuando llega y cuando se va
contra mi almohada
contra mi cabeza
en la cabeza
del león
enjaulado
martes, 15 de mayo de 2007
miércoles, 9 de mayo de 2007
sábado, 5 de mayo de 2007
Una anécdota
EL GORDO SORIANO, CONTADOR DE PATOS
Durante la filmación del documental Soriano, Osvaldo Bayer le contó al director Eduardo Montes Bradley una anécdota que le habían relatado sobre su amigo escritor.
Resulta que en el exilio en Bélgica, cagado de hambre, Osvaldo Soriano consiguió un laburo de contador de patos en el Lago de los cien patos de Bruselas. El trabajo consistía en contar los patos todas las noches y reportar los posibles faltantes a las autoridades, que al instante los repondrían para que el Lago de los Cien Patos no dejara de tener, efectivamente, cien patos.
El problema era que nunca desaparecía ningún pato, siempre había cien patos en el Lago de los Cien Patos. Y Soriano empezó a temer que las autoridades notaran la inutilidad del puesto y lo rajaran. Entonces acordó con un amigo exiliado peruano para que cada tanto se robara un par de patos.
De esa manera pudo mantener su trabajo y, según dicen, eran legendarios los asados que se organizaban entre varios exiliados latinoamericanos, con Soriano como huésped de honor. Obviamente, el menú era siempre el mismo: pato a las brasas.
Maravillado por la anécdota, y con la intención de hacer más interesante su documental, Montes Bradley le dijo a Bayer: ¿Por qué no vamos a Bruselas para ver si existe ese puesto de contador de patos? Y Bayer le contestó que mejor no, que para qué...
Enterarse de que en Bruselas no existe un Lago de los cien patos ni un puesto de contador de patos sería como dejar de soñar, de esperar, de creer que en algún lejano, escondido y maravilloso lugar de este perro mundo existe la felicidad. Tenía razón Bayer, para qué.
sábado, 28 de abril de 2007
En el centro
En el centro
A la vuelta de económicas
A la vuelta de la morgue
A la vuelta de la amia provisoria
A la vuelta del palacio de aguas
A la vuelta del subte facultad
A la vuelta de la plaza de cemento
A la vuelta del normal uno y del lasalle
Rodeada de garajes
Invadida por motores
En el centro de la manzana
El bunker
En el centro del bunker
El patio
Conexión vertical con el cielo
Precipita el hollín de los incendios de la reserva
Precipita el polvillo del cielorraso centenario
Precipita la hilacha de los vecinos
Precipita el pucho del polvo medianero
Los cables de los enchufados
Igual
Canta un zorzal
Los domingos a la mañana
martes, 24 de abril de 2007
domingo, 22 de abril de 2007
Bajo la lluvia
Bajo la lluvia
suspende su voluntad,
elude la elección,
suprime el deseo,
evita la respuesta,
retiene el respiro,
contiene las lágrimas,
minimiza el movimiento,
interrumpe la mirada,
renuncia a la decisión
y se evapora
cuando sale el Sol.
viernes, 13 de abril de 2007
lunes, 9 de abril de 2007
En Neuquén (familia revisited)
Simultáneamente veo a S. subir y bajar escaleras del VILLANAGE Cinema en una pierna y dos muletas y quisiera abrazarlo y darle una poción mágica para que no se lastime nunca más.
Casi simultáneamente H. tiene una de sus chiripiorcas y voy corriendo a darle azúcar.
A continuación tengo pesadillas.
Y después ya es otro día.
Y ahora estoy en Buenos Aires.






